Las preguntas que todos hacen primero.
Si tu pregunta no está aquí, escríbenos. Preferimos responder antes de empezar una operación que dar explicaciones después.
Un inmueble que ha acabado en el balance de una entidad financiera, normalmente por ejecución hipotecaria, dación en pago o compra de cartera de deuda. Al banco no le corresponde ser propietario de inmuebles, así que tiene interés en desinvertir, y ahí es donde aparece el diferencial de precio.
A cambio, estos activos suelen venir con algo adherido: cargas, deudas, una situación de ocupación o documentación que no coincide con la realidad. Esa es justamente la parte que gestionamos nosotros.
No. Es una rentabilidad mínima estimada, no una garantía. Funciona como umbral interno: estructuramos las operaciones buscando al menos esa cifra y, cuando el análisis no llega, recomendamos no seguir adelante.
Toda inversión inmobiliaria conlleva riesgo. Lo que sí garantizamos es que el número que ves en el análisis incluye todos los costes —impuestos, honorarios, reforma y gastos de tenencia— y no solo la diferencia entre precio de compra y de venta.
Depende de la tipología del activo y de la zona. Las viviendas unitarias en mercados secundarios pueden partir de tickets relativamente bajos; las carteras, los locales comerciales y las ubicaciones prime se mueven en otro rango.
Más que fijar un mínimo arbitrario, preferimos conocer tu capital disponible y tu horizonte temporal, y decirte con honestidad qué segmento tiene sentido para ti, o si en este momento no lo tiene ninguno.
Una operación limpia —originación, due diligence, adquisición, reforma y venta— suele moverse entre 9 y 18 meses. Lo variable casi nunca es la reforma: son los tiempos de la entidad y, cuando aplica, la resolución de una situación de ocupación.
Te entregamos un calendario por fases antes de firmar y reportamos contra él. Si un plazo se desvía, te enteras por nosotros primero.
Se detecta en la due diligence, nunca después. Un activo ocupado no se descarta automáticamente: se valora de otra manera, y el coste y la duración previsible de resolver la situación se incorporan al análisis antes de que decidas.
La resolución se canaliza siempre por la vía legal que corresponda, coordinada por nuestro equipo jurídico. Nuestra procedencia del ámbito de la seguridad nos permite además proteger el activo una vez vacío, que es cuando se producen la mayoría de las reocupaciones.
Nuestro modelo vincula los honorarios al resultado de la operación, de forma que nuestro éxito dependa del tuyo. La estructura exacta se acuerda por escrito antes de empezar y aparece desglosada en el análisis que recibes.
No hay comisiones ocultas, ni cobros de terceros repercutidos sin avisar, ni honorarios que aparezcan en el cierre sin haber estado sobre la mesa al principio.
Sí. Trabajamos habitualmente con inversores no residentes. Los requisitos prácticos son número de identificación fiscal español (NIE), cuenta bancaria local y, en la mayoría de los casos, un poder notarial para que las firmas no dependan de tu calendario de viajes.
Nosotros coordinamos todo eso, junto con notaría, traducción y el tratamiento fiscal específico que aplica a no residentes. La documentación y el reporting pueden entregarse en inglés.
En la adquisición: ITP o IVA según el caso, notaría, registro y, si hay financiación, los gastos asociados. Durante la tenencia: IBI, comunidad, suministros y seguro. En la salida: tributación de la ganancia patrimonial y plusvalía municipal cuando corresponda.
Todo ello aparece desglosado en el análisis de la operación. No somos asesores fiscales: para el tratamiento concreto de tu situación trabajamos junto a tu asesor, o podemos ponerte en contacto con uno.
El ciclo completo, que es el sentido del enfoque 360º: originación, análisis, due diligence, adquisición, puesta en valor y salida. Eso es lo que permite que un único interlocutor responda del resultado.
Dicho esto, también asumimos fases concretas. Si ya tienes el activo localizado y solo necesitas la due diligence, o ya eres propietario y necesitas gestionar la salida, trabajamos únicamente sobre ese alcance.
Con una conversación, sin coste y sin compromiso. Queremos entender tu capital disponible, tu horizonte temporal, tu apetito de riesgo y qué has hecho antes.
Si hay encaje, definimos juntos el buy-box y empezamos a presentarte oportunidades que lo cumplan. Si no lo hay, te lo diremos con claridad: nos ahorra tiempo a los dos.